#1: Las hermanastras traviesas quieren la polla de papá
Seductive VR te sumerge en una fantasía cruda y obscena en la que Jenna y Lily se unen con un único objetivo: probar una polla enorme. Cuerpos diminutos, tetas naturales y suaves, coños depilados... y sin ningún tipo de vacilación. En cuanto empieza la escena, ya se están provocando mutuamente, intercambiando besos lentos y frotando sus dedos resbaladizos sobre sus pequeños clítoris hambrientos. Jenna Fireworks y Lily Larimar VR están utilizando juguetes como si estuvieran calentando para algo mucho más grande. Las curvas rubias de Jenna contrastan perfectamente con la pequeña complexión de Lily, ambas deslizando consoladores entre sus piernas mientras gimen en tu punto de vista. De pie, sentadas, de rodillas... no importa.
¿Alguna vez has deseado que esas viejas “gafas de rayos X” funcionaran de verdad? En esta escena de VR Bangers, lo hacen, y Lily está justo a tu lado, sin darse cuenta, mientras tú miras cada centímetro de su pequeño y firme cuerpo. Falda, bragas, curvas... ya nada queda oculto, y tú lo estás absorbiendo todo. Pero ella no es tonta. Después de unos minutos, Lily Larimar VR nota que algo no va bien y le arrebata las gafas para probarlas ella misma. Con solo ver tu polla dura hinchándose en tus pantalones, se da cuenta rápidamente de dos cosas: Las gafas son reales, y estás llevando un montón.. En lugar de asustarse, ella hace un trato. Ella se queda callada y tú le das exactamente lo que quiere: tu polla follando su coñito.
Lily está buscando trabajo, pero esta entrevista no va a ser una entrevista cualquiera. Cuando entra en la casa del propietario, la tensión se palpa al instante. Delgada, con curvas, provocativa en cada movimiento, sabe cómo atraer las miradas. Sentada en la mesa, cruzando lentamente las piernas, prácticamente te reta a que la mires más de cerca. Lily Larimar VR tiene un encanto que no pasa desapercibido. Cada movimiento de sus caderas, cada rebote de su pecho, atrae tu atención hacia donde no debería estar. La observas, hipnotizado, mientras sus manos recorren ligeramente su cuerpo, insinuando placeres más allá de lo profesional. El aire se vuelve denso. La ropa se desliza, los labios se separan y, antes de que te des cuenta, la “entrevista” se ha convertido en algo mucho más obsceno.