Rara vez se encuentra a alguien como Mila: tan aguda, tan caliente, tan llena de energía sexual en bruto. Paseando por una mansión mediterránea iluminada por el sol, se burla de todos los ángulos, se burla de sí misma mientras tú la observas, completamente indefenso. Apoyada en la pared, con los dedos deslizándose por sus pliegues resbaladizos, Mila Azul VR te mira a los ojos, como si supiera exactamente lo que quieres. Sus gemidos salen de sus labios, bajos y hambrientos, vibrando por toda la habitación y directos a tu polla. Se retuerce, se arquea, se acerca a la cámara y no oculta nada. Casi puedes sentir su calor, saborear la humedad que cubre sus dedos.
Abróchate el cinturón, porque Mila Azul no se contiene. La tetona diosa ucraniana te arrastra hasta una magnífica terraza en la azotea, y a cada paso te provoca con el contoneo de su culo perfecto. Apoyada en la barandilla, mira por encima del hombro, sonriendo, retándote a que la mires. No puedes apartar la mirada, ¿y por qué querrías hacerlo? Mila Azul VR tiene curvas que llenan el encuadre, rebotando, provocando y haciendo que se te seque la boca. La ciudad se extiende por debajo, pero tú sólo puedes concentrarte en ella. Desliza las manos por las tetas y se acerca para que sientas cada curva y cada pliegue. El sol se refleja en su piel, que brilla mientras ella se inclina, se arquea y te arrastra a su espacio.
En esta sesión StripzVR, Mila se apodera de tu pantalla en “Sueños Lúcidos”, y maldita sea, es irreal. Vestida al principio con un ajustado conjunto de lencería de una sola pieza, se burla lo suficiente como para hacer girar tu imaginación. Lenta y sensualmente, se la quita, dejando que la cámara disfrute de cada curva. Rodando por la cama, con las tetas rebotando y el coño reluciente, Mila Azul VR no se contiene ni un segundo. Mirándola, no puedes evitar imaginar que la tocas, que sientes su suave piel bajo tus dedos, que saboreas cada centímetro. Sus gemidos llenan la habitación, casi lo suficiente como para hacer que tu polla se retuerza.. Cada mirada, cada escalofrío, te arrastra más profundamente a su mundo.